El viento soplaba con fuerza arrastrando arena y sueños rotos. Un recuerdo vago se arremolinaba en torno a una silueta que se alejaba con paso decidido, mientras sus ropas de seda ondeaban salvajamente, como queriendo asirse a un pasado que ya no puede volver:
"No hace falta que te diga de donde es, verdad? Si... El Líbano... Ese pequeño país heredero de Fenicia... aaaaaaaaaaah las antiguas civilizaciones, hermosas y resplandecientes, violentas, bañadas en la sangre de los pueblos invadidos e iluminadas por ojos de miradas ambiguas, ojos como esmeraldas prendidas en rostros de nácar. Testas altivas adornadas con cabellos ondulados, suaves como la seda y oscuros como el destino de sus gentes. Miradas entremezcladas de azabache y esmeralda que sueñan con una vida inalcanzable para los mortales y que sólo la conciencia que ya no es conciencia puede alcanzar. Misticismo independiente de las religiones, inherente al ser humano, diferenciador de los animales que no se saben vivos, que no saben de la muerte.
Civilizaciones de un tiempo donde cada pueblo creía ostentar la verdad única y absoluta, el bien sin presencia del mal, la ruptura del equilibrio de la balanza, la destrucción por exceso de ideales bondadosos y excluyentes que sólo unos pocos veían como el bien por el que morir y por el que matar, cincelando el futuro del mundo, marcando a fuego nuestro presente.
AAAAAAH La vida es hermosa, inmensa, casi infinita en sus posibilidades materializadas a través de las opciones, con diferentes finales a los que se llega a través de las decisiones que se tomen. Cada segundo es una elección, cada acción, por pequeña que sea, marca la vida, que como un río, serpentea siguiendo la pendiente del tiempo hasta el vasto oceáno de la eterna verdad."
What if I wanted to break Laugh it all off in your face What would you do? (Oh, oh) What if I fell to the floor Couldn't take all this anymore What would you do, do, do?
Come break me down Bury me, bury me I am finished with you
What if I wanted to fight Beg for the rest of my life What would you do? You say you wanted more What are you waiting for? I'm not running from you (from you)
Come break me down Bury me, bury me I am finished with you Look in my eyes You're killing me, killing me All I wanted was you
I tried to be someone else But nothing seemed to change I know now, this is who I really am inside. Finally found myself Fighting for a chance. I know now, this is who I really am.
Ah, ah Oh, oh Ah, ah
Come break me down Bury me, bury me I am finished with you, you, you. Look in my eyes You're killing me, killing me All I wanted was you
Come break me down (bury me, bury me) Break me down (bury me, bury me) Break me down (bury me, bury me)
(You say you wanted more) What if I wanted to break...? (What are you waiting for?) Bury me, bury me (I'm not running from you) What if I What if I What if I What if I Bury me, bury me
QUE PASARIA SI QUISIERA QUEBRARME SI ME RIERA EN TU CARA QUE ES LO QUE HARIAS? QUE PASARIA SI ME DERRUMBARA POR QUE NO PUEDO MAS QUE ES LO QUE HARIAS?
VEN, DERRUMBAME SEPULTAME SEPULTAME YA HE TERMINADO CONTIGO
QUE PASARIA SI QUISIERA PELEAR Y ROGAR POR EL RESTO DE MI VIDA QUE ES LO QUE HARIAS? TU DECIAS QUE QUERIAS MAS. QUE ES LO QUE ESPERAS Y YO NO HUYO DE TI
VEN, DERRUMBAME SEPULTAME SEPULTAME YA HE TERMINADO CONTIGO MIRA MIS OJOS ME ESTAS MATANDO, MATANDO Y YO TODO LO QUE QUERIA ERA A TI
INTENTE SER COMO ALGUIEN MAS PERO NADA CAMBIO. AHORA SE, QUE ES ASI COMO SOY POR DENTRO EN REALIDAD FINALMENTE ME ENCOTRÉ A MI MISMO LUCHANDO POR TENER UNA OPORTUNIDAD AHORA SE, QUE ES ASI COMO SOY EN REALIDAD
VEN, DERRUMBAME SEPULTAME SEPULTAME YA HE TERMINADO CONTIGO MIRA MIS OJOS ME ESTAS MATANDO, MATANDO Y YO TODO LO QUE QUERIA ERA A TI
Infinidad de personalidades coexistiendo en un único individuo. El ser humano es maravilloso y complejo. Siempre buscando la perfección, o por evolución o por invención; para el bien o para el mal. Discernimiento y libre albedrío...
Recuerdo cuando, recuerdo, Recuerdo cuando perdí la cabeza Había algo muy agradable en ese lugar. Incluso las emociones tenían un eco En tanto espacioY mientras andas por ahí Descuidadamente Sí, perdí contacto contigo Pero no fue por que no te conocía lo suficiente Simplemente te conocía demasiado¿Quiere decir eso que estoy loco? ¿Quiere decir eso que estoy loco? ¿Quiere decir eso que estoy loco? Posiblemente Y espero que lo estés pasando mejor que nunca Pero piénsalo dos veces, ese es mi único consejoVamos ¿Quién crees, quien te crees, quien crees Quien te crees, quien te crees que eres? Ja ja ja bendita tu alma De verdad crees que tienes el control Pues yo creo que estás loco, Creo que estás loco Creo que estás loco Igual que yoMis héroes tenían el corazón para perder La vida arriesgándose Y todo lo que recuerdo es que pensaba, Que quería ser como ellos Desde que era pequeño, desde que Era pequeño, parecía gracioso Y no es una coincidencia que haya llegado Y puedo morir cuando haya terminado
Quizá estoy loco Quizá estás loco Quizá estamos locos Probablemente
Ese maravilloso lugar... nuestro interior. A veces un abismo insondable, otras un remanso de paz, otras un paisaje perfecto... pero siempre nosotros mismos, nuestra alma.
El sol de China caía con fuerza sobre las espaldas del joven campesino. Su anciano padre lo observaba protegido a la sombra de un árbol. Una vez terminada la labor del día el muchacho se acercó a él y le dijo que iba a dar un paseo con su caballo para relajarse después de la dura jornada. Su padre lo consintió siempre que a la vuelta cepillase adecuadamante al animal y se ocupase de sus cuidados, ya que era su herramienta indispensable de trabajo y además era un caballo noble.
El muchacho se encaminó al bosque por un estrecho sendero abierto entre campos de labor. Una vez en el bosque se tumbó sobre la hierba y dejó que su caballo paciera a gusto la hierba fresca que crecía abundantemente. De pronto, un fuerte estruendo sacudió la tierra y el aire. Probablemente habría sido el estallido de algún artefacto de pólvora que estaban haciendo para la fiesta de esa noche en el poblado vecino. El caballo, levantó la cabeza bruscamente mientras sus orejas se erguían en un gesto de terror, y antes de que el muchacho pudiese reaccionar se adentró galopando frenéticamente en la espesura. El joven se puso en pie como un resorte y corrió tras el bruto, pero pronto lo perdió de vista entre los árboles y entre las sombras de la noche que ye se avecinaba.
Al llegar a casa fue corriendo junto a su padre arrasado por el llanto y temiendo un terrible y merecido castigo. Le contó lo que había ocurrido al anciano. Ante el asombro del muchacho el hombre lo miró con gesto apacible y le dijo:
-Hijo mío, no debes preocuparte. Deja que el futuro decida.
-Pero padre! Ese caballo era nuestra herramienta de trabajo, sin su ayuda no podremos trabajar los campos y no podemos hacernos con otro animal, somos muy pobres.
El anciano le puso una mano en el hombro y sonriendo le sirvió un poco de té y puso ante él un cuenco de arroz.
-Sé paciente, hijo.
Al día siguiente, mientras el joven trataba de arar él mismo la dura tierra se escuchó un rumor de cascos que se acercaban por el camino. El corazón saltó en su pecho y dejando caer el arado se echó a correr hacia su caballo que volvía a casa, y no lo hacía solo; para asombro y regocijo del joven venía acompañándo por una hermosa yegua. Tras conducir a los animales hasta una choza que servía como establo entró como una tromba en su casa, exultante de alegría y con lágrimas en los ojos.
-Padre! Padre! Nuestro caballo ha vuelto y ha venido una hermosa yegua con él. Ahora podremos trabajar más horas ya que los animales se podrán turnar. De este modo avanzaremos más y tal vez podamos incluso trabajar para otros vecinos y cobrar por ello.
Pero el anciano no se inmutó. Levantó lentamente la mirada y le dijo:
-Todavía no sabes si tener esa yegua es algo bueno o es malo. El futuro lo decidirá.
El muchacho no comprendió estas palabras pero no quiso que nada empañase su dicha. Se encaminó al establo y cogió a la yegua para dar una vuelta con ella. Al momento de ir a montar, la yegua se revolvió y lo tiró al suelo mientras relinchaba furiosa y coceaba el aire. Alertado por el alboroto el anciano acudió enseguida y se encontró con su hijo en el suelo retorciéndose de dolor. El médico de la aldea le entablilló la pierna: se la había roto.
-Padre! qué haremos ahora? Tú eres demasiado viejo para trabajar y yo no podré hacerlo durante un largo período de tiempo. Se acerca la época de la siembra!
-Hijo, no te preocupes. Descansa y sé paciente. Todavía no has comprendido lo que te dije cuando apareció la yegua, verdad?
-No, todavía no lo comprendo.
-Ya lo comprenderás. Ahora toma un poco de arroz.
Mientras el anciano le servía el arroz a su hijo se oyó rumor de pasos y de metal en el exterior de la cabaña y a los pocos segundos irrumpió en la estancia un hombre revestido de armadura.
-Por orden el Emperador, todos los hombres jóvenes en disposición de prestar servicios al Imperio han de unirse a las tropas imperiales!
Hacía escasos días el Emperador había decidido conquistar nuevas tierras para ampliar su mandato sobre China y sus provincias. Estas incursiones eran terribles y crueles y muchos aldeanos jóvenes perecían en el ejército.
El anciano le dijo al soldado:
-Como puedes ver, en esta casa no hay más que un anciano inservible y un joven lisiado. No podemos ayudar a nuestro Emperador.
El soldado barrió con una mirada glacial la estancia y se convenció de que el hombre no mentía. Dio media vuelta y se fue. El cuenco de arroz que sostenía el viejo en sus manos resbaló y se estrelló contra el suelo. El anciano lloraba y abrazaba a su hijo diciéndole:
-Lo entiendes ahora, hijo mío?
-Ahora lo entiendo, padre!
El que lo que nos acontece sea bueno o malo no depende tan sólo del hecho en sí, sino de cómo ese hecho marca nuestro devenir.
Yo soy Mastro Piero, es decir Günter Frager... o no... perdonemos y amemos a la verdad porque sólo ella nos llevará a no perdonar (plagiado de mí mismo, Günter Frager)
He vuelto. Sin saber qué escribir, ni qué contar. Con muchas más cosas aprendidas, con muchas más experiencias vividas. Estoy ante el mismo teclado, ante el mismo ordenador, en la misma habitación, pero no soy el mismo. Lo que me rodea parece exactamente igual que lo que era hace unos meses, y quizás lo sea, pero mi percepción ha cambiado, y, por lo tanto, mi entorno también lo ha hecho. Ni mejor ni peor, tan sólo diferente.
Es la magia de viajar. Un día te levantas, coges un avión y sin saber cómo ni porqué estás al otro lado del mundo, a miles de kilómetros de tu casa, rodeado de otras gentes, sumido en otros ritmos, en otras costumbres. Ni mejores ni peores, tan sólo diferentes.
Este año ha tocado quedarme en Occidente, para el que viene quizás toque adentrarme en Oriente, pero vaya a donde vaya, cada uno de los viajes que se hagan, te marcan. Porque viajar es un camino para forjar una personalidad rica en matices, con amplitud de miras. Es la mejor manera de ensanchar horizontes. El mismo horizonte que se va dibujando a través de la ventanilla de un avión o sobre la proa de un barco se va también abriendo y ampliando en la mente y en los sentimientos.
Así pues, aquí estoy de nuevo. Quizás para quedarme o quizás para volver a desaparecer. Mi día a día lo irá decidiendo y quizás lo que escriba a partir de ahora no sea ni mejor ni peor, tan sólo diferente.
Más allá de tu superficie ondulada, de tus mitos y de tus misterios, de tus senos insondables y de tus abismos inabarcables, más allá de tu salobre realidad... Mi pupila contemplaría lo que se esconde más allá si me permitieses por un momento danzar en tus cavernas preñadas de tiempo. Contemplaría con mis ojos lo que he contemplado con mi alma. Se extiende por tu azul la melancolía de mi corazón, tu añil despliega en mi las alas etéreas de la felicidad y tu jade refulge como un fuego místico en lo más profundo de mi ser.
Vida y muerte son en ti una misma realidad. Tragedia y felicidad, armonía y caos: el flujo y reflujo de tus mareas y de tus olas marcan su tempo, confundiéndolas, mezclándolas, haciéndolas una y creando nuevos ritmos, nuevas épocas, nuevas culturas. A tus orillas viven y perecen civilizaciones, en tus aguas se alimentan y en tus aguas los masacras. Eres el más directo y extraordinario ejemplo de que todo es uno y lo mismo. La muerte no existe sin la vida, la vida no existe sin la muerte, la dicha no existe sin la tristeza, la tristeza no existe sin la alegría. Existir... en tus aguas hemos nacido, crecido, existido... miles de millones de años nos contemplan desde tu espejo rizado, mudo e inmenso vestigio de nuestras raíces físicas, de nuestra historia viviente. Tú nos fuiste cincelando lentamente con la cadencia pausada unas veces y ardiente otras de tus incesantes oscilaciones.
Y ahora, estos tus hijos vagan en un mundo que les es ajeno, en un mundo que te ha olvidado, en un mundo que te ridiculiza y ensucia, que trata de acallar tu furor, controlar tu ira y apagar tu belleza. Nos has abandonado, oh tu! señor de los acuáticos dominios! Pero nuestro tiempo llegará, quizás en modo de existencia, dejándonos llevar por tus brazos de coral, abándonándonos al arrullo de tus versos salados. Permítenos volver a contemplar tus palacios de perlas, a pasear por estancias de mármol refulgente y a cantar cuando el sol se oculta en la superficie, entre las columnas de tus templos y entre las moradas de tus siervos. Poseidonia volverá a relucir entre las tinieblas de la historia.